.:: Rainor ::.
El teniente Rainor hundió su puño de
combate en la cabeza de otro hormagante,
hacia tan solo 18 horas que los tiránidos
habían llegado al planeta y ya habían
avanzado mas de 1000 kilómetros, recordó
las primeras horas en la base Ojo de
La Tormenta, el asalto comenzó apenas
10 minutos después de que fuera avisado
el ataque inmediato, y a pesar de todos
los ensayos y simulacros no tuvieron
tiempo de preparar todas las defensas.
Su pelotón tenia un emplazamiento que
él consideraba muy comprometido, demasiado
cerca de la primera linea de combate,
recordó que los morteros habían sido
emplazados a sus espaldas, pero lo que
más odiaba era la idea de que además
del placer de destripar el primero a
esas criaturas sino que posiblemente
su pelotón de veteranos de Catachan
seria también el primero en ser masacrado.
La señal de ataque hizo que se girara
de inmediato y frunciera el ceño - Bien
chicos es el comienzo y espero que no
sea el fin.- y apunto con su pistola
hacia donde el linde del bosque terminaba,
los minutos siguientes fueron muy tensos,
contra todo pronostico los gantes tiránidos
tardaron una eternidad en llegar a la
fortaleza y personalmente tenia los
nervios crispados, cuando la primera
bestia asomo su cabeza se la voló de
un único tiro certero, su pelotón se
aproximo al borde y comenzó a disparar,
por detrás de él oyó como las detonaciones
de armas y disparos de los morteros
y lanzamisiles se entremezclaban creando
una cacofonía que por un momento sintió
que tenia ritmo, una sombra pasando
sobre el le devolvió a la realidad,
los hormagantes pasaban saltando por
encima de un muro de mas de 5 metros
de alto, fue entonces cuando los cuchillos
cantaron su canción especial, los afilados
cuchillos de Catachan de casi un metro
de largo cruzaban el aire envueltos
en sangre de color púrpura, aunque en
breves minutos no quedaba ni una sola
criatura no tenia hombres para guardar
posición, así que ordenó la retirada,
en ese momento observo que casi la totalidad
de la base escapaba hacia la jungla
posterior, incluso no se había dado
cuenta que las armas pesadas no sonaban,
mascullando una maldición ordeno la
retirada total. Por alguna demoniaca
razón los tiránidos no los persiguieron,
lleno de furia Rainor activo el detonador
de destrucción de su seccion, siguiendo
su ejemplo todos los tenientes de pelotón
hicieron la misma maniobra, formando
una gigantesca bola de fuego en medio
del interminable bosque que era ese
mundo...
El Teniente Rainor se giro por enésima
vez al escuchar como otra de sus trampas
detonaban, por lo visto esas bestias
no son tan inteligentes como se suponía
que eran, otro ruido a su izquierda
hizo que el y toda su pelotón se giraran
y apuntaran en esa dirección, de entre
el follaje y ensangrentado el comisario
Gregian surgió tambaleándose, Rainor
salto hacia él y lo cogió antes de que
cayera al suelo, el comisario Gregian
era uno de los pocos comisarios que
había conocido y merecían su respeto,
este alzo su ensangrentada mano y cogió
a Rainor de su camiseta -...Líctor...la
pelotón ente...entera aniqui...lada...-
tras estas palabras tuvo una convulsión
y murió escupiendo un mar de sangre,
Rainor lo dejo caer con suavidad y se
giro al pelotón - Sargento Jhonas queda
usted al mando del pelotón, ese Líctor
es mío -. Y se adentro en la jungla
tras decir esto.
Debía llevar horas andando, andaba
en semicírculos avanzando lentamente
hacia la base principal del planeta,
sabia que así atraería al Líctor, les
gustaba cazar a los que van solos, pero
no podía explicarse como pudo atacar
al pelotón del comisario, formada por
Diablos de la Jungla y bastante numerosa,
pero aun así la había aniquilado de
manera abierta, lo cual hacia que se
le erizasen los pelillos de la nuca
y no se sentía muy seguro siquiera de
si mismo. Un ruido de hojas rompiéndose
hizo que se tirara pesadamente al suelo,
encima de él y pasando a muy pocos milímetros
de su cabeza un aguijón de 10 cm de
largo se clavaba profundamente en un
de los troncos, con otro movimiento
veloz este volvió hacia atrás desclavándose
tan fácilmente como se había clavado,
Rainor se puso en cuclillas y saco su
pistola de plasma, observo con cuidado
el bosque que le rodeaba, buscando cualquier
brillo extraño, cualquier deformación
de la vegetación anormal, algo que le
indicara donde estaba el endemoniado
Líctor, un ruido seco de una rama partiéndose
le indico que el ataque vendría por
la espalda, se giro a tiempo para ver
como la jungla avanzaba hacia el, levanto
su pistola y disparo solo un disparo,
un rugido y un fuerte impacto le arrancó
la pistola de la mano y casi arrancándole
la mano con ella, se volvió a levantar,
el Líctor debía estar frustrado pues
apareció ante él irguiéndose totalmente
y tomando los colores "naturales"
en él, vio que sangraba por un costado
del torso, una herida menor pero sangraba
- si sangra puede morir - se dijo sonriendo
el Líctor avanzo con rápidas zancadas,
un tajo de una de sus guadañas le hizo
un corte bastante feo en el hombro,
de repente mientras se retorcía de dolor
por la herida el Líctor le levanto en
peso, pudo ver sus tentáculos moviéndose
viciosamente delante de él, su aliento
era horrible, una mezcla de carne y
madera putrefacta, con un rugido de
rabia introdujo su puño de combate en
la boca de la bestia, pudo oír como
la ceramita crujía ante la presión de
las mandíbulas de este, con toda su
fuerza Rainor extendió la mano del puño,
las vísceras cerebrales saltaron en
todas direcciones
- No son tan duros- se burlo mientras
se soltaba de la garra de la bestia
y la propinaba una patada partiéndole
una protuberancia ósea de la espalda,
girándose en la dirección adecuada volvió
a dirigirse a la base no sin antes colocar
un "regalo" a cualquier otro
Líctor que se aproximara a ver que había
pasado, la posterior explosión apenas
dos minutos después hizo que avanzara
riéndose mientras se cosía la herida
del hombro - será una bonita cicatriz
¿no crees?- le dijo a la cabeza degollada
del Líctor que colgaba ahora de su cinto.
Rainor llego a la base Cabeza de Mephisto
apenas dos horas después de su pelotón
y según vio, los oficios de defunción
de los oficiales que habían sido recuperados
antes de la retirada habían comenzado,
llego a tiempo de ver como el comisario
era incinerado, pudo ver nuevamente
sus siempre severos y serenos rasgos
faciales, a pesar de la enorme cicatriz
que le atravesaba la cara y que nunca
supo como se la había hecho, el Capitán
Stewar hacia de Capellán en ese funeral
improvisado, y siempre era breve - Que
los muertos sean vengados y nuestros
enemigos caigan ante nuestros cuchillos-
tras esto incineraba personalmente las
piras con su pistola lanzallamas, no
era un gran funeral pero lo era al fin
y al cabo, y además era mejor que nada
en este dichoso planeta infestado de
carroñeros. Terminado esto empezó a
ladrar ordenes, algunas escuadras habían
permanecido horas colocando un enorme
campo de minas casi interminable, las
escuadras de armas pesadas eran aproximadamente
unas 30 variando entre bólters pesados,
cañones láseres y lanzamisiles. Volvió
a mirar al linde del bosque y bajando
la cabeza dudo que tanto esfuerzo fuera
suficiente.
Observo los restos de su pelotón, apenas
unos 8 de una pelotón inicial de 15
hombres, con un gesto de desaprobación
miro al bosque y espero, hacia ya 8
horas que la base Ojo de Tormenta había
caído y aun no atacaban, y personalmente
estaba muerto de sueño y deseaba dejarse
caer, quitándose el engorroso puño de
combate que llevaba. Con los ojos totalmente
abiertos vio como toda la selva principal
tomaba vida, primero cuando 3 guardias
aparecieron a la carrera esquivando
las zonas minadas, y luego cuando una
marea de Gantes apareció tras ellos,
ordeno a sus hombres que apuntaran con
cuidado - ¡¡¡que cada disparo sea una
baja!!! - gritó a pleno pulmón antes
de apuntar a la marea viviente, rugiendo
como enormes titanes aparecieron los
carnifex y guerreros tiránidos, por
un momento la completa falta de Tiranos
de Enjambre le desconcertó por un momento,
las explosiones en cadena de las minas
le hicieron volver a la realidad, un
mar de sangre salía de cada explosión,
resultado de las decenas de criaturas
que morían en las detonaciones de plasma,
las criaturas mas grandes ignoraban
tanto la muerte de sus compañeros como
todos los impactos que recibían, era
una autentica pesadilla.
El asalto no se hizo esperar, los hormagantes
saltaron como siempre el muro y el combate
no tardo en llegar, le parecía repetir
de nuevo la misma historia, ahora es
cuando ellos huían, de repente un terrible
sonido le perforo los tímpanos, pasando
a pocos metros sobre él, cañoneras ThunderHawk
bombardeaban las posiciones tiránidas,
mientras un terrible bombardeo orbital
arrasaba el linde del bosque hasta reducirlo
a nada, escuadras de marines desembarcaban
hasta que 50 hombres acorazados se encontraban
ocupando posiciones fundamentales en
las murallas, sus ráfagas perfectamente
coordinadas y su resistencia ante el
enemigo hizo que el ataque remitiera,
unos 40 minutos después del ataque este
había sido rechazado...
El Teniente Rainor recorrió el muro,
o lo que quedaba de él, esas bestias,
los carnifex habían reducido casi la
mitad, pero aun quedaba base, y le mejor
de todo - ahora nos toca dar caña a
nosotros... - se dijo mientras recogía
su pistola de plasma o lo que quedaba
de ella...
La llegada de los Cazadores Estelares
había sido una bendición, pudieron resistir
el ataque tiránido, por lo normal, cuando
un asalto en masa como ese falla es
cuando te toca golpear a ti, fuerte
y duro, aunque nunca puedes fiarte de
estos bichos, se reproducen muy rápido,
demasiado rápido para su gusto... el
ruido de los sentinel maniobrando para
esquivar los arboles mas grandes y las
raíces mas comprometidas, se giro para
observar a su pelotón, esta había sido
rehecha a partir de restos de otras
pelotones supervivientes, de hecho solo
2 hombres pertenecían a su pelotón cuando
comenzó esa maldita invasión, pero estaba
seguro que los demás eran tan buenos
como sus compañeros de toda la vida.

Habían pasado unas 6 horas y aun no
localizaban la Colmena, según los mapas
topográficos se suponía que debían estar
pisándola en estos momentos, pero se
encontraban frente a un gigantesco desfiladero,
de hecho el lugar era perfecto para
una emboscada, como siempre el Capitán
demostraba estar unido a él telepáticamente,
pues en ese mismo instante ordeno cargar
todas las armas y ordeno a un experto
en demolición lanzar una carga de mecha
larga por el desfiladero, fueron unos
minutos tensos, todo el mundo miraba
hacia el alrededor y el calor en ese
momento del día era extrañamente insoportable.
La carga cayo durante 10 segundos que
parecieron eterno, la tremenda detonación
fue acompañada de agudos gritos y un
revoloteo de alas, cuando de repente
decenas de Gárgolas salieron de la oscuridad
del barranco, el Capitán ordeno fuego,
Rainor disparo su pistola de plasma
eliminado a una gárgola por cada disparo,
los cañones automáticos tardaron bastante
tiempo en colocarse y disparar, en ese
lapso de tiempo los perforacarnes hicieron
una carnicería a corto alcance, algunos
pocos hombres sobrevivieron gracias
a sus chalecos antibalas, pero unos
10 hombres cayeron en esa ráfaga, pero
los cañones pudieron responder al fin,
una lluvia de fuego cayo sobre las gárgolas
y las fulmino, lloviendo una mezcla
de sangre y quitina alienígena. Se produjo
unos segundos de descanso, un chisqueo
cada vez mayor salía del bosque, todos
sabia lo que eso significaba y se giraron
para hacerle frente...
- ¡¡¡Fuego a máxima potencia!!! - Grito
el capitán, los hormagantes y termagantes
surgieron del bosque en una masa compacta
de dientes, cuchillas y placas quitinosas,
los disparos láser no se hicieron esperar,
los alienígenas estaban tan juntos que
con un solo disparo caían dos o tres
de las monstruosidades biológicas que
les asaltaban, y tan cerca que apenas
ningún disparo fallo, Rainor oyó como
una maldición se generalizaba en la
boca de varios miembros de su pelotón
cuando todos ellos tuvieron que cambiar
el generador de sus rifles, el mismo
tuvo que cambiar el núcleo de hidrogeno
de su pistola, pero decidió no hacerlo
debido a la proximidad de los alienígenas.
Los hormagantes saltaron sobre ellos
a una velocidad inhumana, con un revés
de su puño destrozo el cráneo de una
de las pequeñas monstruosidades que
le salto al cuello con la clara intención
de degollarlo a mordiscos, miro a su
alrededor rápidamente para ver como
se desenvolvían sus hombres, pudo a
ver a dos de los nuevos tirados en el
suelo con el pecho desgarrado, vio también
como el capitán decapitaba a varios
termagantes con un solo tajo de su espada
de energía a pesar de las numerosas
laceraciones que tenían en los brazos
y la herida que le cruzaba la cara.
Esquivo la estocada de otro hormagante
y le hundió su cuchillo de Catachan
en la traquea, atravesándosela, asomando
unos 10 cm del cuchillo por la parte
superior del cuello de la bestia, un
gigantesco aullido metálico hizo que
se girara a tiempo para esquivar la
enorme pata del Sentinel que estaba
detrás suyo, el cual aprovechó su tamaño
superior y blindaje para aplastarlos
con relativa seguridad.
Tras breves minutos de asalto, los
gantes fueron rechazados, los pocos
supervivientes volvieron a la jungla
y unas pocas bestias fueron lo suficientemente
idiotas, como para lanzarse por el desfiladero,
pero los supervivientes no tuvieron
descanso, tan pronto como el ultimo
termagante desapareció de la vista,
un agudo aullido aumento hasta convertirse
en un grito que era capaz de destrozar
los tímpanos, gigantescas pisadas se
escucharon, la tierra retumbaba a cada
paso, los supervivientes se miraron
entre ellos horrorizados. La gigantesca
bestia surgió del bosque destrozando
arboles a medida que avanzaba, quebrando
arboles el doble de gruesos que una
persona normal como si estuvieran carcomidos,
las astillas volaban en todas direcciones
cada vez que movía sus 4 gigantescas
garras, idénticas a hojas de guadañas,
el Carnifex entro en el claro, los guardias
imperiales con lanzamisiles dispararon
en cuanto apareció, unos 6 misiles perforantes
impactaron a la bestia, uno de ellos
con tanta suerte que le penetro por
uno de sus ojos y le perforo el cráneo,
la bestia cayo de espaldas y todos los
guardias gritaron de jubilo, entonces
apareció otro carnifex, y luego otro...
y otro, tres gigantescas bestias se
interponían ante la única salida de
los guardias imperiales, varios sollozos
se escucharon, después las frases de
luchar hasta morir. Rugiendo las bestias
avanzaron, el sentinel que estaba mas
adelantado salido despedido 10 metros
hacia atrás después de la embestida
de una de las bestias, cayendo por el
barranco, Rainor observo como una de
esas bestias se acercaba hacia él con
sus garras tan abiertas que una Leman
Russ podía caber entre ellas, la bestia
descargo su golpe hacia delante con
todas sus fuerzas, en ese momento Rainor
salto hacia delante y le paso entre
las piernas mientras clavaba sus garras
profundamente en el suelo, con una rápido
revés Rainor golpeo con todas sus fuerzas
en la parte trasera de la articulación
de la rodilla hundiendo su puño de combate
profundamente y haciéndole perder por
completo el equilibrio y cayo hacia
delante incapaz de levantarse. Miro
a su derecha y vio los cuerpos de 30
soldados prácticamente partidos por
la mitad en el suelo, la otra bestia
estaba de espaldas con su pecho destrozado
por los impactos de todas las armas
de las que disponían - ¿Y el otro?-
pensó Rainor, al tiempo que miraba a
su alrededor, encontró al último canifex
luchando con el Capitán, era imposible
que este siquiera pudiera herirlo, pudo
ver como sacaba una granada de fusión
y la activaba lanzándola a las patas
de la bestia, Rainor se sintió decepcionado
cuando paso de largo, pero comprendió
que esa era su intención, cuando el
Capitán siguió retrocediendo hasta colocarse
casi en el borde del desfiladero, la
detonación quebró el pico e hizo caer
al Carnifex y al Capitán por el borde,
a una muerte mas que segura...
Rainor corrió al borde, sabia que era
inútil intentar salvarlo, pero algo
en su interior le hizo ir, de repente
todo tembló, la granada de fusión había
resquebrajado el pico, y comenzaba a
resquebrajar el suelo, Rainor grito
a todos que se retiraran, pero el y
otros 25 hombres cayeron por el agujero
resultante. Cuando a Rainor se le aclaro
la vista se quedo petrificado los Guerreros
Tiránidos permanecían de cuclillas rodeando
a una gigantesca bestia, la Dominatriz,
permanecía adormilada, pero a una orden
inexistente los Guerreros se levantaron
y se prepararon para luchar...
Los disparos resonaron por toda la
caverna, los disparos de los Guerreros
Tiránidos se aplastaban asquerosamente
contra las paredes, las ráfagas láser
les arrancaban trozos de placas quitinosas,
pero seguían avanzando, por lo que en
breves segundos las bestias genéticamente
preparadas para matar estaban trabados
en combate con los guerreros de Catachan,
un Guerrero Tiránido le produjo un profundo
corte al lado del cuello a Rainor, pero
no llego a ser mucho más comprometida,
como respuesta le quebró sus conexiones
con el arma que llevaba adosaba, provocando
un enorme reguero de sangre. Apartándolo
avanzo hacia la gigantesca criatura,
los gritos de los heridos resonaban
eco, en poco tiempo solo quedaban 9
hombres y el mismo, la criatura se alzo,
debía medir unos 30 metros de alto,
estiro su cuello y rugió, pero no fue
un rugido normal, resonó en el interior
de su cabeza dejándole paralizado, observando
como alzaba y movía su cuello con la
clara intención de atacarle, pero el
no podía moverse. La Dominatriz de lanzo
contra él con sus fauces totalmente
abiertas - ¡¡¡SEÑOR!!!- grito un guardia
imperial mientras le quitaba de en medio,
con esa acción salvo a Rainor pero se
condeno a sí mismo cuando la monstruosidad
le corto en dos por la cintura del mordisco.
Rainor agito la cabeza, y se giro para
ver un mar de sangre cayéndole en la
cara, la bestia volvió a levantar su
bulbosa cabeza y se giro de nuevo a
Rainor, este se levanto y se sonrío
a sí mismo mientras cogía una carga
de fusión de su cinturón - Vamos bestia,
los dos queremos que lo hagas- dijo
susurrando, entonces se dio cuenta que
los Guerreros Tiránidos habían formado
un corro en torno a él, todos los solados
yacían muertos, se mordió el labio inferior
y espero a que saltaran sobre el, pero
permanecía inmóviles apuntándole con
sus armas, la Dominatriz volvió a lanzar
su ataque, Rainor levanto la cabeza
y permaneció inmóvil... en el ultimo
momento se aparto, con lo que consiguió
que la Dominatriz arrollara a un Guerrero
con su embestida, Rainor salto sobre
el cuello y hundió su puño de combate,
la sangre morada le salpico el pecho,
y tuvo que agarrarse a la herida de
la bestia para no caerse cuando esta
se agito, activando la carga de fusión
la soltó en el interior y salto, la
posterior explosión arranco la cabeza
de cuajo a la bestia, y salpico toda
la caverna de ícor púrpura, cuando Rainor
levanto la cabeza vio que la caverna
estaba completamente vacía, levantándose
se hecho la mano al cuello, la herida
se le había abierto aun mas por la brusquedad
de la caída y le manaba mucha sangre,
cayendo de rodillas comenzó a cerrar
los ojos - Por el Emperador y por Catachan
- murmuro mientras caía hacia delante...
Rainor abrió los ojos, estaba completamente
inmovilizado y un grueso collarín le
impedía mover la cabeza, moviendo los
ojos puedo ver como los médicos de campo
atendían a los heridos con la ayuda
de los Apotecarios marines, se alegro
de ver tal cooperación y dejo de intentar
moverse, sabía que le costaría meses
de cama pero había hecho su trabajo
y disfrutaba con eso.
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