| —¿POR QUÉ ESTOY
AQUÍ?— Se preguntaba Marcus, Gran
Inquisidor del Ordo Malleus.
Este pensamiento en círculos más
cerrados de la Inquisición, podría
considerarse como trai ción, pero
tras revisar una y otra vez los
mapas y cartas geológicas de Nimda,
no acaba de comprender su misión.
No era deci sión suya la de opinar,
sino la de recibir órdenes y hacerlas
cumplir por el bien del Emperador.
Había sido enviado para investigar
cierta actividad demoníaca detectada
en este sector. Llevaban un mes
estacionados en la recién creada
base y en ese tiempo nada había
sido descubierto. Todos los informes
topográficos enviados desde la flota
y el Administratum, indicaban una
nula actividad planetaria. Había
enviado patrullas para investigar
un perímetro de 200 kilómetros alrededor
de la base y en todo este tiempo
no habían encontrado ningún signo
de actividad caótica.
Sobre su mesa estaban los últimos
informes de los técnicos asignados
a su estación, los cuales eran cuando
menos curio sos. Habían descubierto
que en Nimda, aun que su superficie
era yerma y carente de cualquier
vida animal o vegetal, los estratos
recogidos del mismo, mostraban una
tierra rica en nutrientes, pero
que por algún motivo, no acaban
de generar la vida que por norma
general debería tener el planeta.
Un fuerte sonido metálico le saco
de sus pensamientos. Levantó la
vista y en la puerta estaba plantado
Bradley, uno de sus hombres de confianza.
—Si sargento, ¿Qué sucede?.
—Mi señor, las escuadras Alfa y
Bravo han regresado de las patrullas,
pero la escuadra Tango aún no lo
ha hecho. Su última transmisión
fue hace 3 horas y no sabemos nada
de ella desde entonces.
—¿Han intentado contactar con ella
sargento?—preguntó Marcus—.
—Sí mi señor, pero no hemos obtenido
respuesta. Se acerca la noche y
debemos levantar el perímetro láser
de seguridad—
—Actívelo sargento, pero manténgame
informado de las noticias sobre
Tango.
—Si mi señor.
Pasó el tiempo y no se volvió a
saber nada de la escuadra tango.
Algo raro estaba sucediendo. Hacía
unos días se había perdido el enlace
con uno de los módulos de comunicación
planetaria que se habían construido
en Nimda y al día siguiente el personal
de un almacén de suministros, guardias
y tech, habían desaparecido sin
dejar rastro. El almacén había desparecido
sin más. Como si no hubiera existido.
Estos sucesos bastaron para que
Marcus enviara un mensaje a la flota
estacionada en el espacio, para
que realizaran un escaneo más exhaustivo
de la superficie planetaria.
Mientras tanto en el módulo de mando
de la base, Marcus se había reunido
con los técnicos y los miembros
científicos de la expedición para
tratar el problema, que según palabras
del jefe técnico, estábamos a punto
de sufrir.
—Mi señor, como le he presentado
en los informes de seguimiento,
la naturaleza de este planeta es
muy extraña—, decía el técnico jefe—.
Los estratos, nutrientes y demás
sustancias orgánicas de las que
están compuestas Nimda, son muy
parecidos a los que fuera en su
día nuestra querida Terra, pero
por algún motivo, no se por qué
no existe vida vegetal o animal
en éste. Buscando en los archivos
digitales del administratum, observé
que no había nada que hiciera referencia
a este planeta y eso era muy extraño.
Por medio de otros contactos finalmente
descubrí otros informes que, cuando
menos, son inquietantes.—pulsando
una sucesión de teclas de su terminal,
aparecieron en la holopantalla los
datos a los que hacía referencia
el técnico. Tras esto continuó.
—Mi señor, como podrá observar estos
datos que ahora le muestro, no tienen
nada que ver con los datos “oficiales”
de la flota y el administratum.
En ellos se muestra que Nimda fue
considerada Exterminatus debido
a una infestación alienígena, de
proporciones tales que en pocos
meses podrían ser considerada una
amenaza igual a la flota enjambre
Behemoth. El planeta fué arrasado
y expiado de toda esta amenaza y
fue declarado paria en cartas de
navegación del Astronomicón. Por
último y es esto lo que más me inquieta,
es que dicho informe fue sellado
y ocultado por algún motivo el cual
desconozco, y no ha sido hasta ahora
cuando hemos descubierto estos datos.
—Marcus, con un lento movimiento
se incorporó de su silla de mando
y pregunto al técnico. —¿Quién ha
sellado el informe del administratum?.
—El hermano inquisidor Salvatore
del noble Administratum.
Con un fuerte golpe de su puño acorazado,
maldijo en nombre del Emperador,
justo en el momento que los sonidos
de alarma comenzaron a sonar. Acto
seguido un temblor de tierra agitó
la base, haciendo que se rompieran
algunas pantallas.
—¡Por el nombre de su santidad!
¿Qué está sucediendo sargento Bradley?—inquirió
Marcus.
—Mi señor todos los informes indican
que estamos sufriendo un seísmo.
Así mismo los sensores de movimiento
perimetrales se han vuelto locos…—tras
unos golpes de teclado continuó
—señor efectivamente estamos siendo
atacados. Las baterías láser automáticas
se han puesto a disparar.
¡Por el santo Emperador! ¿de donde
han salido?.—
—¡No balbucee y dígame que está
sucediendo sargento!.—dijo Marcus.
—Mírelo usted mismo mi señor.—con
una rápida sucesión de comandos,
en la pantalla central del centro
de mando, apareció la imagen de
una horda tiránida que se dirigía
hacia la base. En todos los años
que llevaba al servicio del Emperador,
nunca había tamaña horda.
—Mi señor, tenemos que evacuarlo
de aquí, llamaré a la Valkiria para
una evacuación inmediata.—dijo Bradley.
—¡Maldita sea Bradley!, no soy ningún
cobarde, pero tiene razón, esto
no puede quedar así. Debo informar
a la flota de la amenaza que representa
este planeta y lo que es más importante,
debo purgar al impuro hermano Salvatore,
aunque sea lo último que haga… |